Nochebuena

Las estrellas latían frías y lejanas en la oscuridad tajante del invierno, pero la calidez que evocaban esas fechas en el corazón de Estela le daba el poder de aguantar cualquier cosa. Incluso la espera. “¿Por qué no ha llegado todavía papá?” Se preguntaba en silencio mientras apuraba su zumo de naranja.
La camarera, una chica joven y desgarbada pasaba un trapo húmedo sobre la barra mientras observaba a Estela con preocupación. «Esa niña lleva ahí sentada cuatro horas y yo tengo que cerrar. ¿Es que nadie va a venir a buscarla?» No tenía ni idea de qué se debía hacer en esos casos, si llamar a la policía o a la perrera. No le gustaban los niños.

(Continuará)

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