Acerca de

Nana y Ana se conocieron en una quedada de escritores anónimos.

Nana canalizaba la fantasía a través de ríos de texturas y color, les daba formas maravillosas y las plasmaba sobre el papel.

Ana tenía el poder de escuchar las voces que emitían los dibujos de Nana y transcribía esos mensajes para compartir su verdad

con el mundo.

Sus miradas se cruzaron y sintieron un mismo pensamiento: “Aquí hay duendes”.

La magia fluía libre entre ellas y pronto se dieron cuenta de que formaban un equipo fantástico.

Juntas podrían reivindicar más alto y más lejos el arte de hacer soñar.

Así nació este proyecto híbrido llamado Nanaiana.

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